viernes, 20 de febrero de 2026

LA CALLE REAL...PEQUEÑO HOMENAJE EN SU CUMPLEAÑOS A JAMES PADILLA MOTOA

 

LA CALLE REAL

 


  Padilla Motoa

 

MI HERMANO…EL QUINDIANO DE OTRAPARTE

 

Gilberto Montalvo Jiménez

 

 

No soy tan negro como él y menos cuento con su inteligencia, el don de su palabra supera las hipérboles y los matices con que conjuga verbos entrelazados con sentencias de su caletre que parecen parábolas sacadas de  elucubraciones de los evangelistas.

 

Tiene magia para encantar con ese verbo de calle que emociona a los que le escuchan con deleite  y más cuando con letanías profundas y largas entona cánticos a capela en defensa de su amado equipo cafetero. No hay quien se le compare  en las alabanzas por los triunfos ni en  los panegíricos por las derrotas.

 

El quindiano de otraparte tiene la magia de un encantador de serpientes para arrimar amigos. Los más lo quieren y uno que otro apóstata del misterioso Imán lo traiciona sin que le genere a su vivencia odios los cuales desterró desde que andaba  a pie limpio en ese fundo carnestoléndico que lo vio nacer hace cerca de ochenta primaveras.

 

Mira por debajo de  unos lentes caídos sobre un mostacho hirsuto que le da un aire de místico Gandhi aunque es tan pecaminoso que se atreve a ayudar a sus amigos sin pasar una cuenta de cobro. Pecador de la buena amistad.

 

Nos ha unido una fuerte disposición de no enajenar una amistad por ningún coste aunque muchas veces hemos resignado de manera recíproca entrar en debates que podrían lastimarnos. Sólo le he reclamado airado que comparta mi deleite por Héctor Varela o Piazzola sin que deje a su eterno amor purificado por De Angelis o Canaro.

 

Cuando llegué hace 50 años también de la misma otraparte de este generoso de canción porteña y silueta de cachafaz,  no desestimó un solo instante extender la mano generosa que apoyaba sin contraprestación alguna al desvalido y escuálido paisano que emergía sin aliento alguno en la tierra que nos dio cobijo, hijos, amores y uno que otro disgusto que hemos borrado con la indiferencia íntima porque  sólo hemos cincelado con buril de punta de diamante  la gratitud por todos los que nos han mantenido dentro sus fueros.

 

Las noches interminables cuando su madre humilde caía en las garras de una enfermedad incurable llorábamos abrazados sin más remedio que el que busqué afanado en un anónimo laboratorio alemán en Bogotá tras la conquista de un alivio ante el perturbador ataque de la naturaleza impía. Nunca cejó un instante en buscar lo que fuera y en pasos seguros avasallado por la nostalgia comprendió que el momento había llegado y fui quien después de que Jairo Herrera Sanín saliera de un quirófano en el Hospital de Zona me confiara la noticia para que fuera el mensajero para mi amigo quindiano de otraparte. Cumplí sin mostrar angustia porque estaba frente a un varón al que me inclinaba respetuoso por su coraje y lealtad solidaria con su  progenitora. Después seguimos con su padre y juntos dejamos los despojos de los más grandes de su vida en el destino final de los mortales en gracia de ese dios que los acompañó por tanto tiempo y al que hoy rinde tributo el mismo quindiano de otraparte.

 

Es mucho lo que podría decirse de este pintor exquisito de empate y tinta china, corrector de estilo, médico en potencia, trilingüe de inglés de cantarrana, español fino y carreta ventiada en esquina de cafetín.

 

Cultura general que adoba con la filigrana de un bordador de Cartago al usar sin protocolos las mejores diletancias aun cuando los pobres asistentes a un auditorio imaginario y   memorable  resignados tengamos que aplazar por horas los destinos que demanda el día a día. Pero es inevitable no  perderse su oratoria so pena, además, de que  lluevan rayos y centellas si algún desaire llegase a ocurrir.

 

Un viernes 28 de marzo, después de 39 años, se retiró sin nostalgia alguna de su casa radial RCN  donde permaneció defendiendo principios, incentivando pasiones y calmando embrujos por un equipo que le dejó una testa sin vestigio alguno que allí hubiese existido un cabello antes frondoso, una gastritis aguda sin remedio y una ciática que lo postra cada que le viene en gana por la misericordia recurrente de la nostalgia del perdedor.

 

Pero se fue, en aquella remota época de hace doce años con la frente en alto, Salió por la puerta principal por donde emiten alaridos desenfrenados los ganadores.

 

Debió recordar dada su gran afición por el arte de Cúchares cuando  Manolete, Paquirri, o el El Yiyo recibían clamorosos el vértigo de un público arrollado por el encanto de sus virtudes. Esas puertas grandes que los vieron salir a hombros son las mismas que  hoy ven partir victorioso a este ilustre de la comunicación y baluarte de la amistad.

 

Cuando hace 57 años llegó solo con una camisa y un bluyín de desecho y se entregó a las manos de Arcesio Chica Suárez en La Voz de Armenia no  adivinaba que este terruño le diera todo, su amor por el departamento sin restricción alguna, amigos a porrillo, una divisa futbolera que le ha quedado en deuda, unos hijos de postín y unos nietos que al decir de sus retoños ahora será el tiempo de revivir las emociones de  los años sesenta en ese Cartago de nostalgia.

 

Hoy James Padilla Mottoa, está cumpleaños, refrendando ante su público que no ha sido en vano su quindianismo sin mesura. Le queda mucho tiempo para seguir deleitándose con sus gustos así todos sepamos que nunca ni jamás verá a su amadísimo Deportes Quindío recibiendo la copa que lo distinguió en 1956 como campeón del rentado colombiano.

 

En mi caso hasta  el día que parta hacia el hueco negro de la nada vivirá en mi corazón como parte de mi palpitación diaria porque a James Padilla debo rendirle tributo por todo lo que ha sido profesionalmente pero más por su indiscutible capacidad de servir lo que solo se paga con gratitud perenne.

 

Feliz tranquilidad negro y en estos días te invito a que me expliques por qué Gardel sigue siendo tan grande como tú.

 

martes, 10 de febrero de 2026

HOMENAJE EN EL DIA DEL PERIODISTA AL PADRE DEL PERIODISMO MODERNO

 


TOM WOLFE

 HOMENAJE EN EL DÍA DEL PERIODISTA AL PADRE DEL PERIODISMO MODERNO

TOM WOLFE "PERIODISMO UNA CUESTION DE MIRADA"

Armenia, febrero 9 de 2026

 

 “PERIODISMO UNA CUESTIÓN DE MIRADA”

 Gilberto Montalvo Jiménez

 Cuando Tom Wolfe acusaba las carencias propias de un pobretón en bancarrota en los años sesenta y se apresuraba a usurpar de manera legal el seguro de desempleo  le llegó como por encanto la musa que lo inspiró a convertirse en el padre del Nuevo Periodismo usando el desenfreno, la sátira mordaz para darle identidad y vida propia a la cultura Pop que por esas calendas comenzaba a instalarse en el concepto cultural de quienes vibraban al encontrar novedades que hicieran mover los sentimientos. Wolfe lo logró con su reportería que le daría el sitial de preeminencia que lo ubicó hasta su muerte a los 88 años en la ciudad de Nueva York.

 Con el Nuevo Periodismo de Wolfe este ya no sería igual para siempre.

 Amante de los exquisitos textos de entonces (1973) Wolfe se ocupó de recrear con su fina pluma los escritos de Rex Reed, Barbara Goldsmith, Norman Mailler y muchos otros que incluyó en un  texto de antología que ha servido como mojón de aprendizaje para los interesados en estos temas del Nuevo Periodismo.

 Hoy ningún periodista serio en el mundo ha desechado la oportunidad de abrevar en los filosos textos de Tom Wolfe.

 Se escapó de su natal Virginia y en su condición de sureño se fugó a las estancias siderales de Washington y Nueva York. Allí comenzó su tráfago intelectual de reportero insaciable en el Washington Post y el Heraldo Tribune.

 Este grande de las letras estadounidenses prestado por la reportería a la literatura centraba su obsesión perfeccionista de la narración al “ir más allá del periodismo objetivo” y defendió con fuerza su criterio de que “el periodismo debe ser absolutamente verídico y al mismo tiempo, tener la cualidad absorbente de la ficción.

 Por su pluma desfilaron las luminarias de entonces, los heliotropos de la arquitectura moderna y sobre todo esa extraña casta de la izquierda de élite neoyorkina con ese tufillo de contradicción. Oligarcas marxistas.

 Se pueden recordar muchas de sus contribuciones al periodismo moderno pero con mano alzada  “El coqueto aerodinámico rocanrol color  acaramelado del ron“ o “ Ponche de ácido lisérgico” podrían aligerar las lecturas de los que comienzan en esto del periodismo.

 Se destaca, como lo asegura la BBC, que Tom Wolfe siempre mostró su fascinación por  Maupassant, Balzac y Dickens. En efecto dejaron su sello en el padre del Nuevo Periodismo, estos escritores de gran altura son infaltables en las cabeceras de los buenos lectores.

 Ya tarde a sus 57 almanaques llega su primera novela, HOGUERA DE VANIDADES, una escultura monumental del buen escribir en torno a un tema escalofriante sobre los blancos, negros y grises de la alta sociedad neoyorkina aunque alegaba siempre que para el escritor de no ficción es muy difícil adentrarse en la novela, pero lo logró. Un éxito incomparable que lo volvió un millonario absoluto. En 1987 todo su papel en libros se agotó en cientos de confines.

 Siguieron otras novelas de renombre como TODO UN HOMBRE sobre la putrefacta sociedad corrupta de Atlanta. Y muchas, muchas más.

 El periodismo Nuevo no volvió a ser el mismo después de Tom Wolfe, quien murió un lunes 14 de mayo de 2018 en Nueva York a los 88 años, cuando un ataque hemipléjico lo condenó al terreno de los inmortales.